LA PASTELERÍA QUE CONQUISTA SAN ISIDRO: HISTORIA, SABORES Y UNA CAMPAÑA SOLIDARIA QUE CRUZÓ FRONTERAS
Con el móvil de Red Anisacate visitamos San Isidro y nos encontramos con una pastelería que llama la atención desde el primer momento por su particular decoración y su identidad muy marcada. Se trata de Bugambilia, un espacio que combina pastelería, historia y una fuerte conexión con la comunidad.
Allí nos recibió Guadalupe, su dueña, chef y pastelera, quien se mostró muy emocionada al contar cómo nació este proyecto que hoy lleva un año funcionando en la localidad.
Según explicó, la estética del lugar no fue algo improvisado, sino que fue pensada cuidadosamente para reflejar la esencia del emprendimiento. “Decoramos el espacio con mucha claridad sobre lo que queríamos transmitir con la marca y con la esencia del lugar. Se pensó desde algo orgánico y fluido”, relató.
El local también guarda parte de la historia del pueblo. Durante la entrevista, Guadalupe señaló un teléfono antiguo que forma parte de la decoración y que tiene un valor muy especial para la comunidad. Según contó, el espacio funcionó como almacén entre los años 40 y 70, y aún conserva algunos objetos originales de aquella época.
“El teléfono estaba en el correo del pueblo y por cosas de la vida terminó quedando en este salón. Mucha gente de San Isidro se comunicó a través de ese teléfono, así que decidimos hacerle una puesta en valor”, explicó.
Sobre el desafío de emprender en una localidad pequeña, Guadalupe fue clara: “Emprender en San Isidro es poner mucho corazón y tener ganas de que la gente tenga un espacio”.
La pastelería recibe tanto a vecinos como a visitantes. Durante los fines de semana, el movimiento aumenta con la llegada de turistas y ciclistas que recorren la zona. “Muchos ciclistas se detienen a desayunar. Este es un pueblo pequeño, pero queríamos apostar a este lugar tan hermoso, por eso decimos que es una pastelería con alma de pueblo”, expresó.
Durante la temporada, el local trabajó principalmente de jueves a domingo, con un buen flujo de turistas y un movimiento importante durante los fines de semana.
Además, el emprendimiento tiene una relación muy cercana con la Escuela Mariano Moreno, ubicada a pocos metros del local. “Es un orgullo trabajar al lado de la escuela. Nos ajustamos a sus horarios y trabajamos mucho con docentes y familias”, contó.
En ese marco nació una iniciativa solidaria que ya se convirtió en una tradición: “El cafecito de las seños”, una campaña que busca dar la bienvenida a las docentes al inicio del ciclo lectivo.
“Cada año invitamos a la gente a donar un café con una medialuna para regalar a las seños”, explicó Guadalupe. Este año se realizó por cuarta vez y tuvo una particularidad que sorprendió a todos.
“Recibimos donaciones desde Colombia, El Calafate, Francia, Buenos Aires y Córdoba. Nuestro agradecimiento fue enorme porque sentimos que se armó una gran red de amor y solidaridad”, expresó.
Gracias a esa iniciativa, lograron generar un momento especial para las docentes y auxiliares de la escuela y el jardín Mariano Moreno, quienes recibieron el gesto como parte del inicio del año escolar.
En cuanto a la propuesta gastronómica, Guadalupe destacó que cada producto se elabora con dedicación y cuidado. “Todos nuestros productos están hechos con mucho amor y dedicación, cuidando siempre la calidad de la materia prima y de todo el proceso”, explicó.
Además, el equipo busca innovar constantemente sin perder los sabores tradicionales, prestando especial atención a los detalles y a la atención al público. El espacio también cuenta con un pequeño sector infantil, pensado para que las familias puedan disfrutar del lugar junto a los más chicos.
Así, Bugambilia no solo se consolida como una pastelería en San Isidro, sino como un espacio de encuentro para vecinos, turistas y familias, con identidad propia y una fuerte conexión con la comunidad.


















